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Identificación temprana de trastornos auditivos

La primera justificación para realizar un Programa de Identificación Temprana de Pérdidas Auditivas o Hipoacusias en los recién nacidos, se relaciona directamente con el impacto que tiene este impedimento sobre la adquisición y desarrollo del habla, del pensamiento-lenguaje, de sus logros académicos y de su adaptación psicológica y social. El objetivo de estos programas es prevenir y minimizar los efectos adversos sobre la vida y el futuro de nuestros niños.

Hace ya algunos años, en muchos países de Europa y de América, se vienen desarrollando programas para identificar, desde el nacimiento, a los niños con algún tipo de pérdida auditiva. En algunos de estos países, incluyendo al nuestro, estos programas se dirigían más al estudio de los bebés con alto riesgo, es decir, que cuentan con antecedentes que nos hacen sospechar que se pueda haber comprometido la correcta formación y desarrollo anatómico y fisiológico del bebé antes o durante el parto, que haya padecido posteriormente de enfermedades que pudieron conllevar a alguna pérdida auditiva y/o que cuente con historia familiar de pérdidas auditivas.

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Debido a esto, algunas veces se nos escapaban niños cuyos antecedentes no reportaban ningún tipo de riesgo conocido, y que aún así, llegaban a presentar algún grado de pérdida auditiva o hipoacusia. Muchas pérdidas auditivas no presentan una causa reconocible en la historia clínica, por lo que todos los niños nacidos vivos deben ser evaluados desde el nacimiento.

A través de los años, la experiencia nos ha demostrado que la edad promedio para la detección de una hipoacusia oscila entre los 2 y los 4 años de edad, o en edades preescolares o escolares, generalmente porque su lenguaje y/o su aprendizaje no se desarrolla apropiadamente. Esto acarrea como consecuencia el retraso en el establecimiento del diagnóstico y la adaptación de una prótesis auditiva adecuada, que permita estimular los restos auditivos y la iniciación de una terapia que apoye el desarrollo de las habilidades deficitarias del niño hipoacúsico.

Afortunadamente ya en nuestro país se viene desarrollando hace unos pocos años el Programa de Tamizaje Auditivo Neonatal en casi todos los centros hospitalarios públicos y privados. Nosotros, como Clínica Crespo, iniciamos el uso de esta prueba hace más de 16 años, con muy buenos resultados en la detección y la habilitación precoz de las prótesis auditivas y programa de estimulación en los niños encontrados con algún tipo de pérdida auditiva.

Las consecuencias de un impedimento auditivo pueden ser muchas y dependerán del grado y tipo de la pérdida, de la edad en que se inicie el tratamiento adecuado y de los métodos de reeducaciòn, los cuales deberán ser constantes a través de los años de desarrollo del niño y exigirán un trabajo en conjunto de los padres, médicos, terapeutas, maestros y de todas las personas que pertenecen al ambiente que rodea al niño. Estas consecuencias pueden abarcar desde leves hasta severos compromisos tales como:

- Retraso en la aparición y/o adquisición pobre del habla y del lenguaje.
- Retraso en el desarrollo del pensamiento-lenguaje.
- Trastornos fonológicos y de pronunciación de los sonidos del habla.
- Irregularidades en las características de la voz.
- Dificultades de atención- concentración secundarias.
- Dificultades del aprendizaje escolar.
- Dificultades en las adquisiciones de los aprendizajes superiores.
- Dificultades en la adaptación psicológica y social.

La importancia de conocer la existencia de estos programas de detección, que deben abarcar en “forma universal” a todos los recién nacidos desde la sala de cunas del hospital, con o sin antecedentes de importancia, queda así demostrada y ha traído como resultado la innovación de las técnicas de evaluación, con la mayoría de las cuales ya contamos en nuestro país desde hace algunos años, pero que aún no están siendo utilizadas en forma consistente por todos los clínicos.

Dentro de las pruebas más actualizadas contamos desde hace algunos años en Panamá con la Evaluación de las Emisiones Otoacústicas, la cual consiste en una prueba rápida, no invasiva, fácil de aplicar, que puede realizarse desde las primeras horas después del nacimiento y que puede detectar pérdidas auditivas desde los 25 dB, poniéndonos así en alerta para efectuar un seguimiento completo, que le permita al médico elaborar, en forma precoz, un diagnóstico temprano para dar paso inmediatamente a las posibles correcciones médico y/o quirúrgicas, a la correcta estimulación del bebé, a la aplicación de prótesis auditivas adecuadas y métodos de rehabilitación apropiados para salvaguardar el desarrollo futuro del niño.

Aún así, esta prueba por sí sola no nos da un diagnóstico audiológico, pero permite ponernos rápidamente en alerta y, en conjunto con el resto de la batería de exámenes, dentro de las que contamos con la Reactometría o prueba comportamental de la audición, los Potenciales Evocados Auditivos de Tallo Cerebral, la Timpanometría y Prueba de Reflejos Estapediales, la Audiometría en Cámara Sonoamortiguada y otras, se ayuda al rápido establecimiento del diagnóstico preciso de cualquier patología auditiva.

Como estos equipos audiológicos son en su mayoría costosos, se contaba con estas pruebas solo a nivel de algunas clínicas privadas y en algunos de los hospitales de mayor población de la ciudad capital, como en el Complejo Hospitalario Metropolitano, en algunas policlínicas de la Caja del Seguro, hasta este último año, y en el Hospital del Niño. Esperemos que al finalizar esta década, todos los centros hospitalarios con salas de maternidad, públicos y privados, puedan contar con las pruebas de tamizaje auditivo neonatal, o si no, que los médicos pediatras puedan demandar la realización de ésta durante el primer de vida del niño recién nacido.

Si la Prueba de Emisiones Otoacústica arroja resultados positivos, es decir, no hay respuestas en la primera evaluación, se debe repetir en un tiempo prudencial, no mayor a un mes; luego de la repetición, si esta prueba sigue saliendo alterada, el médico Otorrinolaringólogo debe evaluar los oídos del niño, y debe recurrirse al estudio neurofisiológico con Potenciales Auditivos de Tallo Cerebral; además, debe descartarse cualquier alteración del oído medio, mediante la evaluación de la Timpanometría y Reflejos Estapediales. Estas tres pruebas en conjunto nos deben dar información suficiente para saber qué puede estar ocurriendo con la audición del niño.

Muchas veces, en los primeros tres meses de vida del niño, nos podemos encontrar con dificultades para obtener resultados en las evaluaciones por un tamaño estrecho del conducto auditivo externo; presencia de fluidos dentro del oído externo y/o medio; etc., debiendo recurrir a las reevaluaciones para constatar que las pruebas tengan un valor diagnóstico y se pueda establecer o no la pérdida auditiva. El médico Otorrinolaringólogo podrá sugerir la realización de pruebas radiológicas o por imágenes, como una tomografía axial computarizada o una resonancia magnética del oído, para descartar cualquier anormalidad anatómica de la cóclea, así como la presencia o ausencia del nervio auditivo.

De encontrarse con una pérdida auditiva moderada a profunda, habiendo descartado lo antes dicho, se podrá iniciar con la adaptación de prótesis auditivas apropiadas al tipo y grado de pérdida sospechada, e iniciar de forma inmediata con las estimulaciones terapéuticas en forma diaria y consistente. Si la pérdida auditiva es profunda, luego de un periodo de estimulación con audífonos, podrá proyectarse la posibilidad de realizar una cirugía de implante coclear, la cual tiene excelentes resultados en la calidad de vida del niño, sobre todo si se realiza en los primeros dos años o en la etapa pre lingüística. (Antes de adquirir el lenguaje).

Todo el que trate con el niño hipoacúsico debe estar en estrecha comunicación para que los logros del trabajo en equipo sean efectivos. Hoy en día no hay excusa aceptable para que una pérdida auditiva, por más leve que parezca, no sea detectada a tiempo. Contamos con profesionales idóneos y con tecnología avanzada que nos permite realizar a tiempo una detección temprana, la cual evitará que los retrasos que conllevan las mismas, se apoderen del futuro de nuestros niños y por ende, de nuestra nación. Los profesionales de la salud, médicos, audiólogos y sobre todo, los padres de hoy en día, no podemos permitir que ningún niño se encuentre en desventaja en su crecimiento y desarrollo. Así mismo, los centros parvularios o pre escolares y todos las escuelas primarias, deben contar con un programa de detección de pérdidas auditivas anual, aunque el niño reporte buena audición. Muchas enfermedades del desarrollo, como resfriados continuos, otitis medias o infecciones del oído medio, golpes, fiebres altas, u otras, pueden dañar el órgano de la audición durante el crecimiento. Por ello, debemos considerar y creer firmemente que LA DETECCIÓN DE LAS PÉRDIDAS AUDITIVAS ES UNA RESPONSABILIDAD DE TODOS.

La autora es Fonoaudióloga, fundadora de la Clínica Para La Evaluación Y Rehabilitación De Los Trastornos De La Comunicación Humana, GRUPO ORTOFONO, de la Clínica Crespo, S.A. en los Consultorios Médicos Paitilla 2 do piso, Sur, No.227

Analida Pitty Ceballos

Fonoaudióloga Reg. 0036

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